ASMA

 ASMA


 El Asma es una afección en el sistema respiratorio causando que las vías respiratorias se hinchen o se vuelvan más estrechas. Esto puede provocar una dificultad para respirar, provoca tos y un silbido (sibilancia) al respirar (inhalar y exhalar). 

El asma es causada por el estrechamiento o la inflamación de las vías respiratorias. Al presentarse un ataque de asma, el recubrimiento de las vías respiratorias se inflama y los músculos que lo rodean se tensionan, reduciendo así, la cantidad de aire que puede pasar por estas. 

Los síntomas del asma pueden presentarse por la inhalación de sustancias a las que se es alérgico o algún otro desencadenante, algunos de ellos son: 

  • Polen.
  • Infecciones respiratorias.
  • Ácaros de polvo.
  •  Actividad física.
  • Humo del tabaco. 
  • Cambios en el clima. 
  • Medicamentos.
Los síntomas del asma varían según la persona. Pero algunos de los más comunes son:

  • Sibilancias.
  • Dificultad para respirar.
  • Opresión en el pecho.
  • Tos.
  • Secreciones mucosas.
  • Presión arterial baja.
  • Debilidad. 
La evolución del asma se constituye por diversas fases, las tres primeras son:

Fase Temprana: Es la reacción a mecanismos inmunológicos o no inmunológicos frente a agentes externos. Se caracteriza por la abertura en el conducto de los bronquios. 

Fase Tardía: Persiste el estado de crisis y constituye una fácil predisposición a la broncoconstricción. 

Fase Crónica: No disminuye con el tratamiento y se presenta con mayor frecuencia. Esto conlleva un daño al revestimiento epitelial del bronquio, moco bloqueante en las vías respiratorias e hiperreactividad bronquial. 

Algunos factores de riesgo que aumentan la posibilidad de padecer de asma son: 

  • Fumar.
  • Ser fumador pasivo.
  • Sobrepeso.
  • Tener un pariente (como padre o hermano) con asma. 
  • Exposición a gases y cierto químicos. 
El diagnóstico comienza con una evaluación de los síntomas, se revisa el historial familiar para saber si la genética es uno de los desencadenantes, después de ello el médico puede realizar algunas pruebas para confirmar el diagnóstico y también para excluir algunas otras afecciones en los pulmones. 

El tratamiento del asma consiste en la medicación para controlar sus síntomas, pues el asma no tiene cura; pero es de gran importancia seguir las indicaciones medicas para que los síntomas no empeoren o varíen con el pasar del tiempo. 

El tratamiento convencional puede ser: Sintomático; Interrumpe la crisis a través de medicamentos de acción rápida. Preventivo; Indica un uso regular de terapia respiratoria, inmunoterapia específica, broncodilatadores, etc. 



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